
Tartufo es la crítica de la falsa devoción. Con el pretexto de presentarnos una simple historia familiar, aparece la hipocresía religiosa, a la que agrega un elemento de intriga policial para mantener el interés por el desenlace. En cambio, El avaro representa la avaricia innata. Es una de las obras cumbres de Molière. El tipo imperecedero de Harpagón es el avaro por antonomasia.