
Este es el gran libro filosófico de Hazlitt, en el que apunta una política de propiedad privada y mercados libres dentro de una ética del utilitarismo clásico entendido de la misma manera en que Mises entendía este término. Al escribir este libro, Hazlitt revive una tradición de los siglos XVIII y XIX en la que los economistas no solo escriben sobre temas estrictamente económicos, sino también sobre la relación entre la economía y el bien de la sociedad en general. Adam Smith escribió un tratado moral porque sabía que muchas objeciones contra los mercados se basan en estas preocupaciones. Hazlitt asume también esta causa, y con resultados espectaculares.Hazlitt está a favor de una ética que busca la felicidad general a largo plazo y la prosperidad para todos. Acción, instituciones, normas, principios, costumbres, ideales y todo lo demás se sostienen o caen de acuerdo con la prueba de si permiten a la gente vivir unida y en paz para su muto beneficio. Aquí resulta crítica una comprensión de la afirmación del núcleo liberal clásico de que los intereses del individuo y los de la sociedad en general no son antagónicos, sino completamente compatibles y codeterminantes.Al impulsar el «utilitarismo de las normas», Hazlitt es consciente de que está adoptando una ética que es muy rechazada en nuestros tiempos, incluso por la mayoría de la tradición liberal. Pero hace la mejor defensa posible y el lector sin duda se verá desafiado a cada paso.Además, el estilo de escritura es en este caso inmejorable. Se escribió en 1964 después de toda una vida de escritura y pensamiento. Puso una enorme cantidad de esfuerzo en el libro, con el objetivo de completar y reivindicar la visión ética de Mises, que no había sido aceptada por ningún misesiano, salvo Leland Yeager. De hecho, es Leland Yeager el que escribe el prólogo.No es necesario que el lector se muestre totalmente de acuerdo con la opinión de Hazlitt para apreciar su defensa de la libertad y la economía de mercado, que explica con gran detalle cómo la sociedad voluntaria beneficia a todos sus miembros y cómo la economía de mercado merece considerarse como un componente crítico para una civilización floreciente. Sus ataques contra el positivismo, el socialismo, el ascetismo y el igualitarismo son deslumbrantes. Este libro inspira, provoca y educa.Hazlitt consideraba personalmente a este libro como la contribución más importante de su vida.