La supuesta relación de estrecha dependencia entre las actitudes sociales y políticas, por un lado, y la valoración del papel de la herencia y del ambiente en la conducta humana, por otro, ha dado lugar a discusiones tan airadas como improductivas. Sin embargo, señala H.J. EYSENCK, la igualdad ante la ley, la igualdad de oportunidades y la igualdad de derechos ciudadanos son principios universales que pueden afirmarse y deben ser defendidos con independencia de los condicionamientos genéticos de nuestra especie. El reconocimiento de LA DESIGUALDAD DEL HOMBRE por causas hereditarias no implica juicios de superioridad o inferioridad respecto a las diferencias innatas ni tiene por qué conducir a discriminaciones políticas, jurídicas, ideológicas o educativas. De otra parte, las viejas polémicas entre "ambientalistas" y "partidarios de la herencia", caracterizadas por la defensa unilateral de una u otra postura, carecen de sentido, dado que la interacción entre los factores genéticos y el medio constituye un hecho indiscutible. Mientras el genotipo determina las potencialidades de un organismo, el medio condiciona el desarrollo de tales potencialidades; y la diversidad genética del hombre, que se manifiesta en la dotación física, el comportamiento sexual, la enfermedad mental y las desviaciones de la conducta, constituye precisamente la garantía de que nuestra especie pueda ajustarse a las variaciones exteriores del medio. Por lo demás, la diversidad humana exige, a la vez que el entendimiento científico de las limitaciones impuestas por los inexorables hechos biológicos como condición previa para reformar la sociedad sobre bases racionales, la tolerancia hacia las ideas, los patrones de vida y los modos de ajuste que forman la riqueza multiforme de nuestra especie. Otras obras de H.J. Eysenck en Alianza "Psicologí Hechos y palabrería" (LB 657), "Usos y abusos de la pornografía" (LB 711), "La rata o el diván" (LB 728) y "El estudio experimental de las teoría freudianas" (AU 270).