
Son el modelo del reportaje literario moderno. Los entrevistados están bien elegidos, los entrevistadores bien preparados, los resultados bien compaginados. Tomados en conjunto, equivalen a una sabrosa crónica íntima de la vida literaria contemporánea. (...). No es un riesgo apostar a que dentro de 30 y hasta de 300 años estas conversaciones serán invalorables para los estudios de la literatura del siglo XX. Ser entrevistados en estas páginas es pasar a formar parte de una banda de nómades distinguidos, 'figuras' internacionales, los profetas establecidos de una cultura sin raíces. Es ser 'traducido'. Lo que han hecho y siguen haciendo estos reportajes es proporcionar un contexto real a esas personas imaginarias que blanden la pluma sobre el papel, y así (¿por coincidencia?) lucubran las más desafiables suposiciones sobre la cultura en general, no solo atinadas sino extrañamente regocijantes.