
"La megamáquina" puede ser comprendida como una inédita "división del trabajo" que el surgimiento de las primeras civilizaciones hace posible; capaz de concetrar y poner en movimiento fuerzas técnicas a gran escala, "de movilizar inmensas multitudes de hombres y coordinar rigurosamente sus actividades, en todo tiempo y lugar, para lograr un fin claramente previsto, calculado y determinado" por una elite. Mumford pretende evidenciar que esta nueva tecnología civilizada, está inevitablemente asociada a la jerarquización de las sociedades neolíticas y aldeanas, es decir, se relaciona a la aparición del aparato estatal y de su burocracia político-religiosa, que sustentó sus privilegios en argumentos mágicos. Es la imposición de un sistema de dominación de clase, y a la vez el aplanamiento cultural y la estandarización de las formas de vida de las diversas sociedades neolíticas y aldenas, pues "este nuevo mecanismo colectivo imponía a todos la misma clase de regimentación general, sobre todos ejercía los mismos modos de coerción y de castigo, y limitaba estrictamente los premios tangibles, reservándolos para la minoría dominante, que era quien creaba y dirgía la megamáquina