
Casi todas las grandes religiones y escuelas filosóficas enseñan que la felicidad consiste, sobre todo, en la capacidad para abrirse a los demás. Una capacidad que empieza abarcando a las personas más cercanas, pero que se puede expandir como una incontenible onda de energía positiva hasta abarcar el mundo entero. Ése es el sencillo secreto del «amor compasivo» propugnado por el budismo. Mediante la meditación y la práctica del amor compasivo, cualquier persona puede descubrir y activar un inmenso caudal de energía interior capaz de iluminar y transformar la vida entera. En El corazón del mundo Sharon Salzberg recoge sus experiencias tras veinticinco años dedicados a la enseñanza de la meditación.