Hay valores éticos y morales en toda actividad científica, aún el al selección de los conceptos que figuran en estudios de alto contenido técnico. El concepto de riesgo no se puede aislar del ámbito político y ético. El determinar cuales riesgos son aceptables y cuales no lo son no se puede dejar en manos de corporaciones transnacionales, elites de científicos o -peor aún- autodenominadas vanguardias izquierdistas. Tales decisiones conciernen a la humanidad entera, ya que se trata de decisiones sobre qué clase de sociedad queremos crear y en qué clase de mundo queremos vivir.