
Pedro Mairal es un escritor argentino. Autor de las novelas Una noche con Sabrina Love, por la cual recibió el premio Clarín de Novela en 1998, y El año del desierto. También ha publicado dos libros de poesía, Tigre como los pájaros y Consumidor final, y uno de cuentos, Hoy temprano. Su novela Una noche con Sabrina Love fue llevada al cine en 2000. Ha sido traducido y editado en Francia, Italia, España, Portugal, Polonia y Alemania. En 2007 fue incluido, por el jurado de Bogotá, entre los mejores escritores jóvenes latinoamericanos.
From acclaimed Argentine author Pedro Mairal and Man Booker International-winning translator Jennifer Croft, the unforgettable story of two would-be lovers over the course of a single day. Lucas Pereyra, an unemployed writer in his forties, embarks on a day trip from Buenos Aires to Montevideo to pick up fifteen thousand dollars in cash. An advance due to him on his upcoming novel, the small fortune might mean the solution to his problems, most importantly the tension he has with his wife. While she spends her days at work and her nights out on the town-with a lover, perhaps, he doesn't know for sure-Lucas is stuck at home all day staring at the blank page, caring for his son Maiko and fantasizing about the one thing that keeps him going: the woman from Uruguay whom he met at a conference and has been longing to see ever since. But that woman, Magalí Guerra Zabala, is a free spirit with her own relationship troubles, and the day they spend together in this beautiful city on the beach winds up being nothing like Lucas predicted. The constantly surprising, moving story of this dramatically transformative day in their lives, The Woman from Uruguay is both a gripping narrative and a tender, thought-provoking exploration of the nature of relationships. An international bestseller published in fourteen countries, it is the masterpiece of one of the most original voices in Latin American literature today.
إنها رواية الزهد اللاتيني ، رواية الصمت وخيبة الأمل أيضاً .سالفاتييرا الذي سيصاب بالخرس في طفولته ، بعد سقوطه من على ظهر حصان ، سيهتدي إلى لغة اخرى بعد أن فقد نعمة الكلمات ، وسيقضي ستين سنة في رسم لوحة واحدة طولها أربعة كيلومترات..
Daniel Montero tiene diecisiete años y un rito nocturno: mirar el programa de la porno star del momento. Por eso cuando gana el sorteo para pasar una noche con Sabrina Love siente que ha tocado el cielo con las manos. Sabrina lo espera en el Keops, un hotel de Buenos Aires, y Daniel inicia su travesía hacia la Capital abrumado por mil dudas y temores, porque la realidad de la pantalla puede no coincidir con la verdadera realidad.
La intemperie avanza implacable, desde los arrabales, cercando la ciudad de Buenos Aires. Convierte los edificios en baldíos llenos de vegetación, el asfalto en mala yerba. María Valdés Neylán, secretaria en un rascacielos de cristal y acero, tendrá que sobrevivir en un mundo que se desmorona: donde crece el desorden, brotan las epidemias y los alimentos se pudren inexplicablemente rápido. A lo largo de un año será enfermera y pionera de la colonización, rehén de los braucos y diosa indígena. De los prostíbulos del puerto a las extensiones de la pampa, sus pasos la llevarán a olvidar de dónde vino, y su relato a recordarlo.
Después del éxito que obtuvo con La uruguaya, vuelve Pedro Mairal con un libro de cuentos único, en el que cada uno es una auténtica caja de sorpresas, y descubrimos el universo del autor contemporáneo enespañol que mejor refleja cómo los hombres afrontan con mejor o peor suerte sus relaciones sentimentales.Historias en las que el hombre tropieza sistemáticamente con los mismos errores que lo ponen en evidencia y delatan su limitada capacidad delante de las mujeres, que tienen mejores recursos emocionales.Mairal tiene una particular mirada: incisiva, tierna, pero también divertida y perturbadora a veces, que provoca en el lector absoluta admiración.Ingeniosos y absorbentes, estos cuentos confirman a Pedro Mairal como uno de los escritores en lengua española más talentosos de este tiempo.
¿Qué hace un escritor cuando no escribe? ¿Qué hace un escritor con resaca, o cuando una mujer espléndida lo invita a un trago durante un cóctel literario, o cuando ve dormir a su hijo, o cuando está solo en un cuarto de hotel? ¿De qué manera el magma formado por un accidente de bus, una película cursi y un premio literario transforman a un poeta desconocido en un escritor a quien reconocen hasta en el mall? ¿Cómo nace y cuán inconmovible es la vocaciónde alguien que escribe? ¿De qué manera un escritor es hijo, padre, marido, amigo, viajero frecuente? ¿Qué piensa de su portero, de sus colegas, de los organizadores de festivales literarios?En Maniobras de evasión, el escritor argentino Pedro Mairal recorre sin anestesia un territorio que a muchos otros estremecería:la trastienda de la escritura, que es como decir la trastienda de la vida. Con una mirada salvaje, cargada de humor secreto y emoción eléctrica, estos textos, que tanto hablan de sus primeros escarceos con compañeras de colegio como de un viaje sórdido al bajo fondo de Bogotá, son una radiografía alucinada y elegante del lado B de un escritor, y la aplicación más clara de la escritura como método de supervivencia.
Hay en estas páginas mucho humor, casi siempre de ese que surge sin buscarlo, cuando la escritura, venturosamente, se vuelve un modo de prolongar las conversaciones solitarias. Es un libro sobre alguien a quien sele ocurren poemas en el colectivo y cuentos cuando anda en taxi, alguien que quizás hacia el final de alguna caminata arma estos textos susurrantes y medio milagrosos.Los temas son deliciosamente misceláneos: la paternidad, los demasiados libros, los conflictos vocacionales, los trajines del amor y la amistad, y sobre todo el deseo de aprender, de pronto, un poco más sobre el mundo. No creo que sea posible aludir a este libro sin pronunciar, aunque sea a la pasada, la palabra sabiduría.Yo no diría que Mairal vive para narrar: en algún momento, después de vivir intensa y silenciosamente, después de absorber, de calar sin pausas ni prisas el presente, Mairal decide narrar, y lo hace con tanta precisión, tan perfectamente adentrado en la experiencia, que es difícil no creerle; no creerle todo, digo.Alejandro Zambra
«Si uno diluye un buen poema en un litro de agua consigue un cuento regular», dice en este libro Pedro Mairal, y enseguida agrega, sin ironí «Si uno diluye ese cuento en diez litros de agua, consigue una novela innecesaria». Hay que decir que Mairal ha escrito cuentos formidables y novelas muy necesarias, pero en estas columnas prevalece la mirada del cierto desdén por el tremendismo, la palabrería, la alharaca. El adjetivo que me viene a la cabeza para describir su tono es bonhomía, que el diccionario de los españoles define como afabilidad, sencillez, bondad y honradez. Algo de todo eso hay en El subrayador, aunque estoy seguro de que Mairal encontraría una palabra menos resbalosa, pues, como dice por ahí, «al final lo que importa es la lengua que usa la gente para escribir en las paredes del baño».Hay en estas páginas, desde luego, mucho humor, casi siempre de ese que surge sin buscarlo, cuando la escritura, venturosamente, se vuelve un modo de prolongar las conversaciones solitarias. El subrayador es un libro sobre alguien a quien se le ocurren poemas en el colectivo y cuentos cuando anda en taxi, alguien que quizás hacia el final de alguna caminata arma estas columnas susurrantes y medio milagrosas. Los temas son deliciosamente miscelá la paternidad, los demasiados libros, los conflictos vocacionales, los trajines del amor y la amistad, y sobre todo el deseo de aprender, de pronto, un poco más sobre el mundo. No creo que sea posible aludir a este libro sin pronunciar, aunque sea a la pasada, la palabra sabiduría. Yo no diría que Mairal vive para en algún momento, después de vivir intensa y silenciosamente, después de absorber, de calar sin pausas ni prisas el presente, Mairal decide narrar, y lo hace con tanta precisión, tan perfectamente adentrado en la experiencia, que es difícil no creerle; no creerle todo, digo. ALEJANDRO ZAMBRA
El regreso de Pedro Mairal a la novela después de su aclamada La uruguaya Un retrato brillante y conmovedor del paso de la adolescencia a la edad adulta"Es verdad que yo andaba medio rechiflado, medio trastornado, medio oblicuo este verano, pero yo no fui el que empezó".Thiago, Pilar y Bruno cruzan el borde inestable que va de la adolescencia a la adultez entre un verano que quema y un invierno que aísla, con Buenos Aires de fondo como un laberinto que empiezan a descifrar. ¿Cómo crecer cuando los adultos parecen enemigos? ¿Qué hacer frente a la exigencia de ser algo que no se eligió? ¿Cuántas formas pueden tener el amor y el deseo? Marcado por la pérdida de su madre, Thiago busca hacer pie en un mundo por el que se siente expulsado. Desde una universidad en Estados Unidos, Bruno intenta encontrar un lenguaje que lo identifique en medio de una geografía y un idioma ajenos. Pilar, que siempre actuó como centro de gravedad del grupo, es la encargada de sostener lo que queda de esa familia sustituta mientras la suya se desmorona. Pedro Mairal construye una novela conmovedora, auténtica y poderosa sobre el desamparo y el abismo que se abre al dejar atrás la infancia y sus certezas. Los nuevos es un retrato tierno y feroz a la vez de tres amigos que ensayan un camino propio en un escenario volátil, donde lo único que se mantiene firme es el lazo que los une.
Ramón Paz y sus amigos escritores juegan su partido semanal de fútbol cinco cuando un grupo de gendarmes se los lleva a empujones. Los meten en un camión, los uniforman y los obligan a pescar. Las historia ocurre en una Argentina desabastecida.En el medio del caos, el Ejército recluta a los varones mayores de edad. En los afluentes del Paraná crecen peces enormes que los militares entregan a los habitantes hambreados del conurbano bonaerense. Un rumor dice que en las profundidades viscosas de los ríos existe un surubí gigante, una especia de Moby Dick, que los militares quieren como trofeo. Ramón Paz y sis amigos pasan hambre, frío, mueren ahogados o quieren escapar. El país, mientras tanto, se hunde en la miseria.
"En este libro están reunidos por primera vez mis Pornosonetos. Los publiqué hace tiempo en distintos volúmenes bajo el seudónimo de Ramón Paz, por pudor, para desmarcarme, para librarme de mi nombre. De alguna manera hoy siento que le pertenecen más a él que a mí. Ramón Paz es más que yo, más que un seudónimo, más que un álter ego. Tiene más fuerza, más libertad. En todo caso es un yo atomizado, expandido y sin filtro. Pero cuanto más aclaro que es un personaje, más se pega a mí. Mejor me hago cargo. Una vez una amiga, cuando le aclaré que Ramón Paz no era yo, me 'No jodas, sos más vos que nunca'".Pedro Mairal
Si el punto de llegada se diluye eternamente, ¿será que buscamos un destino ilusorio?, ¿o es que solo equivocamos el camino? En el cuento que da nombre al libro, se narra un viaje doble: desde la ciudad hacia la casa familiar en el campo, a la vez que viaje en el tiempo, en el que todo se degrada —la familia, la sociedad, la relación de pareja—; “un hombre que no sabe dónde frenar y sigue viajando… desde que salió hoy temprano, hace mucho”; tiempo y espacio se estiran y se enredan en un trayecto en espiral hacia el fantasma del paraíso perdido de la infancia. En cambio, el destino que se han fijado los amantes de Amor en Colonia, es un punto de llegada bien concreto: un fin de semana romántico. Pero se trata de un destino falso ya que allí no han de encontrar aquello que buscaban. Por el contrario, lo que los ha empujado a escapar, acecha en cada gesto. La aventura amorosa se convierte en escape constante hacia el destino que más temen y que irrumpe de manera insólita sobre el final del relato.
Crônicas sobre amor, sexo e afetos modernos."O amor é um equívoco", escreve o autor na primeira crônica deste volume. "Mas esse equívoco é a única coisa que existe." Amores difíceis, romances arrebatadores, os inícios e fins de tudo ou quase tudo em nossa vida emocional. É desse material — vivenciado por namorados, amantes, maridos, mulheres e amigos — que Mairal, autor de A uruguaia, extrai, com sua escrita leve e inteligente, este punhado de crônicas deliciosas, originalmente publicadas na Folha de S.Paulo e revistas pelo autor para esta edição.
Libro usado en buenas condiciones, por su antiguedad podria contener señales normales de uso
Un libro loco sonando alrededortodo lleno de gatos y ruidos y color.Tené mucho cuidado si lo vas a escucharte crecen los bigotes y empezás a maullar.Es un rap con orejas y patas y collarque se trepa a los techos y se pone a cantar.¿Es un gato o son miles? Es difícil saber.Es cuestión de sentarsey ponerse a leer.
Aquí tenemos un libro nacido de su propia necesidad, que no sigue modas ni baja línea, que no pretende deslumbrar y viene directamente del corazón. Por eso será que alcanza al corazón del lector directamente, como un suave balazo inexorable que nos descuaja del mundo de prosa sofocante en que vivimos y nos devuelve al mundo donde se respira, el de la poesía, el verdadero y único primer mundo. Sacudidos como estamos por una guerra inicua y por las deplorables vicisitudes que recorre nuestro país, este libro propone un espacio de calma. Pero ante todo no se comprenda que se trata de consuelos: Mairal se autodefine como poeta de ascensor, alguien que quiso escribir poemas cosmogónicos y ahora siente que hasta la palabra noche le está prohibida: "yo me refiero a este apagón del verbo", "¿cómo es un poema en un departamento a oscuras?", dice en un poema extraordinario, "La fauna embalsamada", que contiene su propia poética.Aquí la ciudad no es un problema de estética positiva como en Borges o negativa como en Storni, no es el objeto pintoresco, humorístico y querible de Fernández Moreno, no es la acechanza contra el hombre romántico como en Neruda ni la evocación tanguera de Gelman. Aquí la ciudad se desenmascara, muestra su garra despiadada, su condición vampírica, la degradación de su belleza y su economía feroz, pero todo está dicho en una suerte de estoica sordina, desde un sereno y austero medirse con la iniquidad que no omite llamarla por su nombre. La ciudad de Mairal es una formidable hecatombe de injusticia, una cárcel donde la memoria animal de nuestro cuerpo y el resplandor de lenguajes desaparecidos agoniza. Pero Mairal resiste esta intemperie con una sonrisa humilde e irónica, rescata el ajetreado durazno hasta su flor, contempla la mariposa y la detiene con pincelada inolvidable: "Un latido posado sobre el pasto/ las alas encendidas en el aire / en torno a la humildad de las gallinas / arriba en el verano / abajo en la extensión de la culebra / la brasa de sus solamente alas / circunda las camisas." No intenta desafíos ni denuncias: enuncia, expone, muestra la herida irreversible, las ignominias de la indignidad humana. Tampoco se nos muestra omnipotente o justificado: nos confía el malestar del hombre cuya mujer espera un hijo, los bloqueos que amenazan su escritura, la distancia que lo separa del jubilado o el accidentado, la incertidumbre del amor. Su experiencia forma parte de la miseria de la ciudad, está plasmada por ella, pero también propone estrategias de supervivencia: su manera de mirar a los árboles, de acunar al que viene con el cósmico aletear de las ballenas. Un pudor que nunca condesciende al sentimentalismo ("¿De qué profunda luz llega tu voz/ que cruza así / la noche?"), una recatada fuerza interior, sin retóricas ni alardes, impera en estas páginas, que se internan en lo más sórdido y trivial de nuestra rutina contemporánea sin intentar transfigurarla, pero nos dejan misteriosamente hondos y nuevos después de su lectura.Este es un libro que se mueve y sin embargo se está quieto; es tenue pero no impreciso, intenso y sin embargo suave. No apela a la homosexualidad ni a la heterosexualidad, no reedita perimidos clasicismos ni anticipa los desgarros del futuro, no es obsceno ni místico, no invoca políticas correctas o incorrectas, no deconstruye ni intertextualiza, no lunfardiza ni blasfema. No propone acertijos ni se supone sabio; no contiene ilustres citas implícitas. Sus arquetipos no son las últimas teorías literarias sin el jubilado que se desploma, el suicidado en su balcón, la mujer que se ve obligada a trocar aguas vivas por aguas muertas. Mairal llora pero canta bajito; de sus lágrimas sube una luz y de su canto arranca un pájaroY no es un libro más: aquí sí, por fin, llega un poeta. Digamos gracias.
Una historia con una princesa absolutamente fuera de lo común.Esta es la historia de una princesa rebelde que no quiere casarse con los candidatos que le presentan sus padres, y se escapa del palacio cada vez que puede. En uno de sus paseos se encuentra con un cocodrilo que tiene mal aliento y los dientes muy sucios. Por suerte, la princesa consigue un cepillo para resolverle el problema y gracias a eso se vuelven amigos inseparables. ¿Podrá ayudarla el cocodrilo a escaparse del casamiento?
La literatura como espejo de los anhelos y los temores humanos.Incisivo, tierno, divertido, pertubador, este volumen de cuentos de Pedro Mairal es una auténtica caja de sorpresas.La primera parte, "Hoy temprano", es una demostración magistral de talento y versatilidd. Los personajes se mueven en un borde peligroso. En medio de situaciones cotidianas se abre una fisura inesperada que desbarata su normalidad y por donde se cuela el absurdo, lo fantástico y la pesadilla. La segunda parte, que lleva el título del libro, redescubre el universo del el amor con sus distintos rostros, las múltiples formas de circulación del deseo, el sexo como escape de las trampas de la vida burguesa, el papel muy poco airoso de los hombres en las relaciones sentimentales. Breves amores eternos es un muestrario de las posibilidades de la literatura como espejo de los anhelos y los temores humanos. Una vez más, Mairal deja en claro por qué es uno de los escritores contemporáneos más leídos y admirados de la lengua española.
by Pedro Mairal
by Pedro Mairal
by Pedro Mairal
Poesía sin censura."En este libro están reunidos por primera vez mis Pornosonetos. Los publiqué hace tiempo en distintos volúmenes bajo el seudónimo de Ramón Paz, por pudor, para desmarcarme, para librarme de mi nombre. De alguna manera hoy siento que le pertenecen más a él que a mí. Ramón Paz es más que yo, más que un seudónimo, más que un alter ego. Tiene más fuerza, más libertad. En todo caso es un yo atomizado, expandido y sin filtro. Pero cuanto más aclaro que es un personaje, más se pega a mí. Mejor me hago cargo. Una vez una amiga, cuando cuando le aclaré que Ramón Paz no era yo, me 'No jodas, sos más vos que nunca'".
by Pedro Mairal